Un Pingüino en mi Ascensor revive “Tú me induces al mal” con pólvora nueva
Hay canciones que no envejecen: simplemente afilan el cuchillo. “Tú me induces al mal”, una de las piezas más emblemáticas de Un Pingüino en mi Ascensor, regresa ahora con el pulso endurecido de los directos actuales de Mario y José Luis, dos supervivientes del pop más irónico, venenoso y deliciosamente incómodo de este país.
El tema, incluido originalmente en “El balneario” —segundo disco del grupo, publicado en 1988 y uno de los capítulos más celebrados de su discografía— nunca necesitó salir como single para convertirse en un clásico de repertorio. De hecho, “Tú me induces al mal” ha sido durante décadas una presencia fija en sus conciertos, como una confesión torcida lanzada entre teclados, sarcasmo y mala leche de alta graduación.
Ahora, la canción se incorpora a “Mi único deseo es matar”, el nuevo álbum de Un Pingüino en mi Ascensor, que se publicará el 8 de mayo en plataformas digitales y unos días después en vinilo. El disco no es una simple recopilación: es una revisión con el sonido de 2026 de esas canciones criminales que atraviesan su obra, porque la banda ha descubierto —quizá demasiado tarde, quizá justo a tiempo— que su cancionero está sembrado de cadáveres, amenazas e intentos de homicidio pop.
La nueva lectura de “Tú me induces al mal” busca acercarse al modo en que la canción respira hoy sobre el escenario: más directa, más contundente, más pegada a esa energía que ha hecho que el grupo agotara en apenas 24 horas las entradas para su presentación en Madrid. La cita será el 20 de mayo en la sala El Sol, dentro de la programación de Estación Podcast 2026, y confirma que el culto pingüino sigue más vivo que muchas carreras recién nacidas.
Bilbao, Valencia, Plasencia y otras ciudades aún por anunciar completarán una gira que promete reivindicar el lado más oscuro, absurdo y letal de Un Pingüino en mi Ascensor. Porque, en el fondo, pocas bandas han entendido tan bien que el humor negro también puede tener estribillos luminosos. Y que matar —al menos en una canción— puede ser una forma impecable de seguir vivo.

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